Calendario Bisiesto
El año estrena sus horascon ráfagas de dudas.Intenso alimenta el embustecon motivos de autorretrato.Poder, estado, monologo de miseria,que se cuida […]
El año estrena sus horascon ráfagas de dudas.Intenso alimenta el embustecon motivos de autorretrato.Poder, estado, monologo de miseria,que se cuida […]
Del llavín de los cabos sueltoses el padre, este austero confínde los vientos por domarcon sus mil llaves de orden
En la Red Comparte hemos coincidido en publicar el Manual Educapaz. Publicar
este manual es decir un sí a la paz, es declararnos alegres para siempre y felices
de compartir una esperanza que nace de la práctica cotidiana.
Decir sí a la paz es romper con la adaptación a un mundo donde de manera
permanente se monta una o miles de guerras globales o domésticas.
La cultura es como el eterno conteo, a cuenta gota por segundo, de una estalactita,
que al formarse, a su vez, da origen a su réplica inversa: la estalagmita.
Esta estalactita puede ser el goteo de 12,000 años, o 60,000, quizás, con un
crecimiento aproximado menor de un centímetro por siglo, donde, del cuerpo de la
gota, viste y renueva, sin prisas, una estructura milenaria, casi imperceptible, en
contraste con el salitre monumental de posibilidades que hay dentro del aparente
vacío de una caverna, donde no se sabe si la gota triunfa, o fenece en un duro
balastro que hace su propio acto reflejo en el drama del brillo temporal del agua y
las sales, en que una gota termina por unir dos cuerpos que se han ido formando
en una sucesión efímera, lenta y medida por la quietud del equilibrio teutónico.
Imaginemos un teatro grandote, del tamaño de un gran árbol, o como un globo
inmenso, flotando feliz porque hay mucha gente dentro de él. Podemos ver el
telón de boca que permanece cerrado. E inesperadamente, justo de entre
nosotros, aparece, saltando, vivaz, un niño. Oigámoslo: